Confieso que me gustan los dragones.
La bestia se acerco a ella, y solamente la observo. Luego dio un par de pasos al costado, se volteo y volvió a mirarla. Comenzó a caminar entre el destrozado bosque, y partió en un vuelo rasante sobre los restos aldea.
Ella - Un dra..dra.. dragón. Titubeo, fue lo único que supo decir.
9ben:
Los dragones de la suerte son criaturas del aire y del buen tiempo, de una alegría desenfrenada y, a pesar de su colosal tamaño, ligeros como una nubecilla de verano. Por eso no necesitan alas para volar. Nadan por los aires del cielo lo mismo que los peces en el agua. Desde tierra, parecen relámpagos lentos. Y lo más maravilloso en ellos es su canto. Su voz es como el repicar de una gran campana y, cuando hablan en voz baja, es como si se oyera el sonido de esa campana en la distancia. Quien escucha alguna vez su canto, no lo olvida en la vida y sigue hablando de él a sus nietos.
Michael Ende









